El look como parte de una estrategia
El póker es un juego donde además de la fortuna en la baraja as que recibamos o nuestras habilidades técnicas, entran en juego muchísimos factores externos como el plan de nuestros contrincantes, la cantidad de que dispongamos para apostar, nuestra estabilidad emocional y, lo que nos ocupa en este artículo, la apariencia física.
Básicamente podríamos definir esto como el conjunto de vestimenta y accesorios que posee el jugador. Según lo que explican diversos psicólogos, el uso de este factor desde un enfoque estratégico puede ser considerado válido debido al conocido efecto que generan las proyecciones gráficas en la psiquis del ser humano.
Es así que podemos sin grandes dificultades contribuir a fomentar en el adversario una impresión errónea que favorezca a nuestros intereses. Siendo principiante o novato, utilizar el look típico de muchos profesionales (casual deportivo, ropa cómoda, gafas de sol, colores opacos y algún adorno llamativo) puede infundir ideas erróneas y darnos algún margen.
Por otra parte, para un gran experto no es mala idea vestirse como el clásico turista novato o de manera francamente sencilla para lograr que pase desapercibido su gran conocimiento del juego e “inflar” al adversario antes de darle un fatal golpe de gracia. Igualmente, el protagonismo lo sigue teniendo la habilidad, pero el jugador dedicado nada deja librado al azar.
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